Cómo ahorrar con el interés compuesto [Incluye Plantilla Excel]

Cómo ahorrar con el interés compuesto [Incluye Plantilla Excel]

Quizá hayas escuchado hablar de lo que es el interés compuesto o si no lo has escuchado, no te preocupes por que no eres la/el única/o. De acuerdo con el Banco de España y el CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), más de la mitad de los españoles (54%) no conocen el concepto del interés compuesto. (Fuente: Banco de España, Encuesta de Competencias Financieras, 2016).

Es un concepto financiero básico y una herramienta esencial para hacer crecer tus ahorros. Al famoso físico Albert Einstein se le atribuye la siguiente cita:

«El interés compuesto es la fuerza más poderosa del Universo»

Vamos a ver en qué consiste esto del interés compuesto y como puede ayudarte a ahorrar.

¿Qué es interés compuesto?

El interés compuesto es la acumulación de intereses generados en base a una inversión inicial durante un periodo determinado. Dicho de otra manera, es la acumulación del interés sobre el interés.

Esa definición quizá no te diga mucho pero con un ejemplo te quedará todo más claro. Imagina que tienes un amigo multimillonario que quiere darte un regalo. Por ello te propone dos opciones:

  • Darte 10.000 € cada día durante un mes
  • Darte un céntimo que doble su valor durante esos 30 días

Si no lo pensamos dos veces, la primera oferta parece más que tentadora ya que un cálculo rápido nos dice que 10.000€ x 30 días = 300.000 €. Sin embargo, la segunda oferta que a primera vista no te resulta nada atractiva, dejaría en tus manos al finalizar el mes la cifra de 10.737.418,24 €. ¿Qué te parece?.

Para aquellos que como yo os guste el cálculo matemático, la fórmula que nos da el resultado del interés compuesto acumulado durante un periodo determinado es la siguiente:

 

CF = Capital resultante
CI = Capital inicial
r = rentabilidad (si es un 5% sería 0,05)
n = el periodo (en años por ejemplo)

Ese ejemplo quizá te haya parecido interesante pero lo más probable es que no tengas un amigo multimillonario que te haga propuestas así ¿verdad?. Vamos a ver ahora cómo esta herramienta puede ayudarte a ahorrar.

¿Cómo puedo ahorrar con el interés compuesto?

El interés compuesto puede ayudarte a ahorrar ya que su potencia radica en el largo plazo. Vamos a verlo con un ejemplo más cercano a la realidad.

Imagina que inviertes 10.000 € con un 10% de rentabilidad anual. ¿Cuánto dinero tendrías al transcurrir 10 años?. Seguramente tu respuesta podría ser 20.000 €, pero vamos a ver los cálculos despacio para ver la belleza del interés compuesto.

El primero año tendrías los 10.000 + el 10% producido (1.000€) = 11.000 €. El segundo año ya no comienzas con 10.000 € sino con 11.000 por lo que al finalizar el año tendrías 11.000 + 10% (1.100 €) = 12.100 € y así sucesivamente hasta que al finalizar los 10 años tendrías 25.937,43 €.

¿Y si lo dejásemos 20 años, cuánto dinero nos encontraríamos?. La respuesta es 67.275 €, casi 7 veces más que lo que invertiste.

Pero ¿y si durante esos 20 años además estuviéramos añadiendo a esa inversión 100 € al mes, cuánto dinero nos encontraríamos al concluir el plazo?. La respuesta te la dejo en el siguiente gráfico:

 

 

Como puedes ver las columnas azules indican lo que hemos estado calculando hasta ahora; en 20 años con una inversión inicial de 10.000 € y una rentabilidad del 10%, obtenemos los 67.275 €. Las columnas rojas indican como irían aumentando nuestros ingresos durante esos 20 años al aportar 100 € al mes. La respuesta es 136.005 € o en otras palabras, más del doble que sin aportar nada a la inversión.

De este ejemplo podemos sacar dos lecciones fundamentales en cuanto al interés compuesto:

  • La potencia del interés compuesto radica en el plazo de la inversión. Cuánto más largo, mejor
  • Los resultados aumentan exponencialmente, al añadir fondos regularmente a la inversión.

Esta gráfica que has visto aquí la he sacado con una plantilla de Excel que he hecho en la que puedes calcular tus ahorros esperados. Puedes modificar todas las variables (la inversión inicial, la rentabilidad, el tiempo de la inversión y el dinero a aportar mensualmente durante ese plazo).

Puedes descargarte la plantilla aquí

Vuelta a la realidad

Ahora que has visto la importancia y el valor de esta herramienta financiera, antes de seguir adelante, hay ciertos aspectos que debemos tener claros. En este ejemplo se han obviado dos aspectos fundamentales que hay que tener en cuenta para realmente entender los beneficios reales que obtendríamos a lo largo de los años:

  • La inflación
  • Los impuestos

La inflación hace que los precios de los bienes y servicios aumenten de manera que lo que se podía comprar hace 20 años con una cantidad de dinero, no se puede comprar ahora. Esto nos afecta en el hecho que ya no tendremos tantos beneficios como los que esperamos. Porque lo que se puede comprar hoy con 136.005 € hoy no será lo mismo dentro de 20 años.

Suponiendo que hay una inflación anual del 2%, esto es lo que valdrían 10.000 € a lo largo de 20 años.

 

 

El gráfico nos dice que esos 10.000 € en 20 años valdrán 6.676,08 €.

Si bien se puede estimar cuanta inflación podría haber dentro de 20 años, sería simplemente un valor orientativo ya que no se puede predecir con certeza. Eso es debido a que la inflación está sujeta a la economía del país.

En cuanto a los impuestos se refiere, debemos pagar los impuestos de los beneficios obtenidos en nuestras inversiones. Imaginemos que la inversión fuese en acciones de valores y que tuviéramos que pagar los impuestos hoy, la legislación vigente nos indica lo siguiente:

  • Beneficios entre 0 a 6.000 € tributa el 19%
  • Beneficios entre 6.000 € y 50.000 € tributan el 21%
  • Beneficios a partir de 50.000 € tributan el 23%

En nuestro caso el beneficio obtenido tanto en el caso de haber hecho aportaciones periódicas como en el caso de haber dejado el dinero invertido sin tocarlo, los beneficios son más de 50.000 € por lo que tributarían el 23%.

En el caso de haber hecho aportaciones periódicas nos quedaríamos con 112.543,85 € y en el caso de no haberlas hecho nos llevaríamos a casa 54.101,75 €.

Ciertamente está claro que una buena parte se va en impuestos pero aún así es innegable que los beneficios son evidentes. Sin embargo el mayor obstáculo no está ni en la inflación ni en los impuestos, sino en asegurarnos de obtener una rentabilidad alta durante un periodo largo y estable en el tiempo.

Además de toda esta información es importante que recuerdes que no siempre es buena idea comenzar a invertir. Primero es importante poner nuestras cuentas en orden y pagar nuestras deudas. En este post te cuento exactamente como deshacerte de las deudas rápidamente y cuando empezar a invertir para sacar lo mejor del interés compuesto paso a paso.

¿Qué rentabilidad puedo encontrar en los productos financieros actuales?

Existen diversos productos financieros que pueden darte diferentes niveles de rentabilidad pero debes entender que cada producto u oportunidad lleva asociado un riesgo. Y la manera de funcionar natural del mercado es la siguiente:

«A mayor rentabilidad potencial, mayor riesgo asociado»

Evidentemente todos queremos rentabilidades positivas, altas y garantizadas pero en la realidad no es así. Cuanta más rentabilidad potencial existe, mayor es el riesgo de sufrir pérdidas y al mismo tiempo cuanto más segura es una inversión, menos rentable es.

Todas las inversiones tienen un riesgo asociado, el cual es mayor o menor. Existen muchos mercados y productos donde invertir y que ofrecen diferentes rentabilidades. Sin embargo los productos financieros más conocidos, ordenados de menor riesgo a mayor riesgo asociado son los siguientes:

  1. Cuentas de ahorro y depósitos bancarios
  2. Inversiones en Renta Fija
  3. Inversiones en Renta Variable
  4. Productos financieros derivados

Conviene destacar que al crear una cartera de activos que te ofrezca la rentabilidad que buscas, y a la hora de ahorrar, tendrás que utilizar más de uno de estos activos. De esta manera diversificas las rentabilidades y el riesgo especialmente (no pones todos los huevos en la misma cesta por lo que minimizas el riesgo).

Cuentas de ahorro y depósitos bancarios

Estos son las inversiones más seguras ya que y normalmente el único riesgo que existe es que la entidad financiera quiebre. Sus rentabilidades varían en función de cuanto tiempo durase el depósito y el producto en sí. Son productos que ofrecen las entidades bancarias que pueden ayudarte a ahorrar.

A veces podrás encontrar cuentas de ahorro que por un periodo determinado de tiempo ofrezcan rentabilidades más altas pero con condiciones (meter tu nómina en la cuenta, domiciliar recibos, etc.).

Son productos que aunque sus rentabilidades son bajas, conviene tener en cartera ya que te ofrecen una estabilidad y consistencia de rendimientos a lo largo del tiempo (y menos que lo que ofrecen es nada…).

Inversiones en Renta Fija

Estos productos consisten en la compra de deuda a los gobiernos o empresas con gran capacidad financiera, con una fecha de expiración y a un interés determinado. La peculiaridad de la renta fija se haya en que conoces su rentabilidad (la cual como su nombre indica, no varía) con anterioridad. Esa rentabilidad es constante siempre y cuando mantengas los títulos hasta la fecha de vencimiento.

Existen muchos productos de este tipo y con diferentes riesgos asociados. Desde los más seguros (Letras del Tesoro) hasta los de mayor riesgo (títulos de renta fija a los países emergentes), los cuales tienen diferentes rentabilidades.

Inversiones en Renta Variable

La renta variable es la que consiste en la compraventa de acciones de empresas en el mercado de valores. Tienen una mayor volatilidad que la renta fija pero a su vez tienen una rentabilidad superior.

Los títulos no te ofrecen una rentabilidad determinada sino que la obtienes al realizar la venta de acciones por un precio superior a la compra. También conviene destacar que algunas empresas ofrecen pagos periódicos en forma de dividendos, lo cual da al accionista una rentabilidad.

El valor de las acciones y su evolución varía en función de la gestión interna que realiza la empresa, así como por efectos externos (macroeconómicos o factores políticos).

Son productos que ofrecen un abanico de rentabilidad (y de riesgo) que conviene tener en cartera y aprender a gestionar.

Productos financieros derivados

Estos son los productos que tienen el mayor riesgo asociado. Son productos financieros cuyo valor se apoya o deriva en el valor de otro activo (llamado «activo subyacente»). Esos activos subyacentes pueden ser acciones, una cesta de acciones, una divisa, materias primas, etc.

Al mismo tiempo lo que tiene mayor atractivo de estos productos es su rentabilidad, ya que son los que ofrecen rentabilidades más altas.

Un ejemplo simplista sería el siguiente: Imagina que vas a la frutería a comprar un kilo de peras. Lo normal es que las compres al precio al que están hoy y te las lleves a casa. Sin embargo llegas a un acuerdo con el frutero donde le dices que quieres que te venda la semana que viene las peras al precio al que están hoy.

Ese acuerdo puede jugar en tu favor o no. Si la semana que viene el precio del kilo de peras está más alto que la semana anterior, tú obtendrás un beneficio, en caso contrario, se beneficiará el frutero.

Como puedes ver, este tipo de productos tiene un efecto multiplicador en tus ganancias pero también en las posibles pérdidas (de ahí el alto riesgo).

Comienza cuanto antes

No puedo dejar de remarcar el hecho que mediante el interés compuesto el factor tiempo es el más importante. Para ver grandes resultados, el momento de comenzar a invertir es ahora. Quizá mediante un ejemplo práctico pueda quedar más claro.

Supongamos que María, David y Roberto se jubilan a la vez y durante sus vida profesional aprovecharon el tiempo e invirtieron para su jubilación. Los tres lo hicieron en tiempos diferentes pero supongamos que tuvieron un 7% de rentabilidad anual en sus inversiones.

  • María comenzó a invertir a los 18 años e invirtió 5.000 € anuales durante 10 años, hasta que cumplió los 28 años. En total invirtió 50.000 € y dejó sus ahorros que crecieran poco a poco mediante el interés compuesto.
  • David por su parte comenzó a invertir a los 28 años y al igual que María invirtió 5.000 € anuales durante 30 años hasta que cumplió los 58 años. Invirtió 150.000 € en total, tres veces más que María

  • Roberto en su caso fue el más diligente de todos al invertir 5.000 € anuales desde los 18 años y no dejó de invertir hasta cumplir los 58 años. Invirtió 200.000 € en total.

Cuando todos miraron cuánto tenían en su cartera de inversiones se sorprendieron. María había acumulado 602.070 €, David 540.741 € y Roberto 1.142.811 €. María había invertido tres veces menos que David y sin embargo el efecto bola de nieve del interés compuesto hizo que David jamás la alcanzase. La diferencia de ganancias entre María y Roberto es enorme, debido a su diligencia en invertir durante todos esos años.

La lección a aprender es simple. Cuanto antes empieces, mejor. Comienza a invertir para el futuro tuyo y el de tus hijos. Tus esfuerzos se verán altamente recompensados.

Conclusión

El interés compuesto es una herramienta esencial para hacer crecer tus ahorros y ayudarte en tu camino hacia la seguridad y libertad financieras. Si quieres saber en qué nivel de riqueza te encuentras y cuánto te falta para alcanzar la libertad financiera, te invito a que leas este artículo.

Existen productos e instrumentos de inversión que pueden ayudarte a alcanzar altas rentabilidades. El crear una cartera con diferentes activos financieros y aprender a gestionarlos (así como sus riesgos), es clave para obtener los resultados que buscamos.

La potencia del interés compuesto radica en los factores tiempo y añadir fondos consistentemente. Por tanto el momento de comenzar a ahorrar e invertir es ahora. ¡No esperes más y comienza a ahorrar con el interés compuesto!.

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